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La participación: un objectivo democrático general y asociativo

Resumen
El siguiente artículo pone de manifiesto como desde el movimiento asociativo y las administraciones se está fomentando la creación de redes de participación para plantar cara a los retos que la sociedad actual presenta, dado que las administraciones por si solas no los pueden resolver. No obstante, aunque en las últimas décadas se han creado diversas plataformas de participación, ésta no es una tarea sencilla. Construir espacios de diálogo eficaces requiere una consideración profunda sobre el por qué se crean, quién participa y como se articula la participación. Para las federaciones territoriales formadas por un tejido asociativo muy diverso y con unos intereses a veces contrapuestos, el fomento de la participación interna es complicado. Finalmente, presentamos un caso práctico de fomento de la participación: el Plan de Participación del Secretariat de Sants, Hostafrancs y la Bordeta.

Introducción
La participación ciudadana en la construcción de la sociedad ha sido objeto de un extensísimo debate. Debate que, iniciado antiguamente en la Grecia clásica, se ha prolongado hasta nuestros días. Ahora y aquí, las voces que actualmente reivindican una mayor participación ciudadana no solamente provienen, como mayormente pasaba hace unas décadas con el movimiento vecinal, de sectores ideológicos de izquierdas. Actualmente, con un panorama social plural y atomizado donde, si se quiere, las ideologías políticas han perdido peso especifico, la participación ciudadana es reivindicada por actores sociales que provienen de ámbitos tan diversos como: las ONG, las asociaciones y los círculos empresariales, las organizaciones profesionales, el mundo sindical, y también en menor medida del docente, instituciones religiosas… Por otro lado, la administración también ha sido sensible y ha promocionado la participación ciudadana en la gestión pública, sobretodo, a través de fórmulas de participación que se han desarrollado en los municipios catalanes y españoles en los últimos años.

El desgaste de las formas clásicas de autoridad y territorialidad: la centralidad del mundo local
Tal y como han sintetizado Quim Brugué (Universidad Autónoma de Barcelona) y Salvador Martí (Universidad de Salamanca) en el artículo “Democracia y participación en el mundo local” han aparecido, desde hace poco más de una década, muchas voces que nos hablan de la crisis del estado liberal-democrático debido a una serie de cambios en el ámbito social, económico y cultural. Este modelo de organización política, ya hace bastante tiempo que observa señales de cansancio a diversos niveles.
A nivel económico, desde los años ochenta, se ha registrado una continua inestabilidad monetaria, un estancamiento del crecimiento productivo combinado con una alta tasa de inflación y el derrumbamiento y desaparición de sectores industriales tradicionales y, por lo tanto, la aparición del fenómeno del paro como algo crónico.
Por otra parte, a nivel social, se han manifestado progresivamente diversas expresiones de malestar y protesta frente a situaciones que hasta ese momento se habían aceptado como un hecho natural e inevitable, como por ejemplo la degradación medioambiental, la discriminación de la mujer en el mercado laboral, la explotación de los países en vías de desarrollo, etc.
Como resultado de todo esto, se ha hecho cada vez más problemática la capacidad estatal para gestionar viejos y nuevos conflictos, poniendo en cuestión la “gobernabilidad” de las sociedades avanzadas. Ha sido a partir de estos fenómenos que es posible hablar, en cierta medida, de una erosión de la legitimidad del modelo y de sus formas de actuar (Brugué y Martí, 2003).

La constitución de una sociedad red
Como alternativa para superar la situación anterior muchos analistas hablan de la constitución de una “sociedad-red” (Castells, 1998) formada por una constelación de actores que ejercen presiones y demandas a la administración, interviniendo así en la definición y elaboración de políticas. Así pues, no prima la jerarquía vertical atribuida a la administración, si no la interdependencia.
La cuestión de la participación no es ajena al sector empresarial, si no al contrario. En el “II Encuentro Economía y Sociedad” se pronunció una declaración conjunta sobre la necesidad de fortalecer las instituciones de la sociedad civil como elemento esencial para el desarrollo de la calidad del sistema democrático. Esta declaración, que fue firmada por la Asociación Valenciana de Empresarios, Círculo de Economía de Barcelona, Círculo de Empresarios de Madrid, Círculo de Empresarios Vascos, Club Financiero Vigo y Observatorio Económico de Andalucía, es una muestra más de la voluntad que el sector empresarial demuestra actualmente en participar en el mejoramiento social, económico y ambiental.
No queremos negar aquí que, como es lógico, el objetivo de las organizaciones empresariales es la defensa de sus intereses, pero también hay que dar noticia de actuaciones que, desde el sector empresarial, se están llevando a cabo en este sentido.
Por ejemplo, el pasado mes de octubre se publicaba en prensa especializada que un grupo de empresas siderúrgicas españolas han creado la asociación sostenibilidad Siderúrgica. Las declaraciones hechas por el presidente de la asociación, Ricardo Hugas, ejemplifica como las empresas están adquiriendo un nuevo discurso: “Estamos convencidos de la necesidad de adoptar nuevas estrategias en una economía globalizada con implicaciones de todos los sectores e interlocutores sociales”.
Las asociaciones empresariales también promueven medidas para favorecer la reducción del impacto medioambiental. El 9 de marzo de este año, tuvo lugar la primera reunión de la Comisión de Bolsas de Plástico de la Agencia de Residuos de Cataluña donde se hizo una reducción efectiva y sostenible del número de bolsas distribuidas sin aplicar ningún tipo de red. El secretario general de la Confederación del Comercio de Cataluña (CCC) destacó la importancia de las 3R (reducción, reutilización y reciclaje) para reducir la producción de bolsas de plástico y asumir una mayor responsabilidad ambiental.

Las fórmulas de participación: quien y como se participa
El trabajo de Gomà y Font (2001) clasifica las diferentes fórmulas de participación que se han desarrollado durante los últimos años según dos criterios. El primer criterio está estrechamente vinculado al quién de la participación, mientras que el segundo tiene más relación con el cómo de esta participación.
Respecto a quién forma las bases de la participación, podemos distinguir entre:
Una base asociativa sectorial y territorial. Por ejemplo, es el caso de los observatorios sectoriales o de los consejos consultivos de barrio, distrito o ciudad.
Una base personal (cuando los ciudadanos participan a título individual). La participación de base personal puede ser intensiva (cuando exige a un grupo de ciudadanos una fuerte dedicación al proceso participativo) o extensiva (cuando involucra a un amplio nombre de personas pero no exige una participación intensa de las mismas).
Una base mixta (en la que participan asociaciones, ciudadanos y otros tipos de instituciones). Este es el caso de los programas creados por los círculos económicos para mejorar el entendimiento mutuo y desarrollar un mejor engranaje con: el mundo académico y la investigación, los parlamentarios y el poder judicial.

 

cuadro_unoEn cuanto al segundo criterio, el cómo de la participación podemos diferenciar entre aquella que se dirige a:
El diagnóstico de los problemas y la formación de la agenda local.
Las decisiones y la formulación de políticas –como en el caso de los observatorios sectoriales.
La gestión de equipamientos y servicios. Por ejemplo, algunas organizaciones no lucrativas gestionan equipamientos como centros cívicos o equipamientos deportivos. Por otra parte, la colaboración entre la administración y en concreto el sector asociativo empresarial a veces pasa por modelos de inspección compartida, como en el caso de la Federación Catalana Industrias de la Carne (FECIC) el año 1997.

¿Cómo podemos repensar la articulación de la “sociedad-red”?
Si bien la participación durante los últimos años se ha impulsado con diferentes fórmulas como las descritas anteriormente y es posible estar de acuerdo con la necesidad de abrir nuevas vías de participación de las organizaciones cívicas y económicas en los asuntos públicos, la pregunta que se plantea es: cómo hacerlo para evitar que unas reducidas elites monopolicen la participación o se creen espacios donde todos opinen, pero donde no se obtenga un resultado operativo.
Fox i Millar (1995), diferencian entre tres formas de articular la participación:
El monólogo (few talk) donde la participación aparece muy dominada por la introducción de unos instrumentos muy formalistas, como sucedía en los primeros reglamentos de participación ciudadana, los consejos consultivos o, hasta, los planes estratégicos, en los cuales los espacios participativos están fuertemente dominados por los discursos y la agenda de los actores políticos que los habían creado.
Después de estas primeras experiencias, en una segunda etapa, aparecieron un conjunto de nuevos instrumentos vinculados al discurso de la innovación democrática: los núcleos de intervención participativa, los consejos ciudadanos, los planes comunitarios, los presupuestos participativos, etc. Ahora se da la situación contraria: ¡todos hablan!
La palabrería (many talk) se da cuando las opiniones se multiplican anárquicamente y, en consecuencia, nadie es capaz de canalizarlas hacia la obtención de una conclusión o de un resultado concreto.
Para la articulación de la sociedad en red es necesario el diálogo (some talk) que representa aquella forma de participación estructurada a partir de un conflicto bien definido y de la presencia de actores informados e interesados en los asuntos objetos del debate. El diálogo, por lo tanto, focaliza la atención de los participantes en un abanico limitado de temas, clarifica la posición de los actores al respecto y, a través de escuchar y rebatir, permite llegar a conclusiones y resultados operativos.
Sea como sea, lo que parece claro es que el desarrollo de la participación y de la democracia local reclaman una fuerte sintonía entre las justificaciones (el por qué), los protagonistas (el quién) y los instrumentos (el cómo).

Cómo pueden las federaciones fomentar el dialogo
Según nuestras investigaciones –Sigma. Servicios Profesionales para Asociaciones- recogidas en “Primer estudio Spacexchange sobre estrategia de captación de recursos en el sector no lucrativo español”, más de un 68% de las organizaciones no lucrativas pertenecen a una entidad de segundo nivel (federación, confederación, coordinadora o plataforma), pero casi el 62% asegura que las entidades se coordinan poco entre ellas.
Dentro de las diferentes tipologías de entidades, las empresariales y profesionales –que son las que poseen un mayor nivel de integración de entidades de segundo y tercer nivel– también son las que expresan un mayor descontento en referencia al grado de coordinación y participación. El gráfico que presentamos representa la colaboración existente entre fundaciones, asociaciones empresariales y asociaciones no empresariales con otras organizaciones no lucrativas.

 

A menudo los espacios de participación en las federaciones son formalistas y se limitan a proveer información o a meter la participación en agendas ya diseñadas por las propias federaciones. Lo cierto es que resulta muy difícil trabajar con más de 100 asociaciones miembros que tienen actividades e intereses muy diversos. Este es el caso del Secretariado de Sants que el 1976 contaba con 58 entidades adheridas y que ha evolucionado hasta casi 270 entidades en la actualidad.

Las asociaciones cívicas y los planos de participación: el caso del Secretariado de Sants, Hostafrancs y la Bordeta
El Secretariado de Sants, Hostafrancs y la Bordeta es la coordinadora de entidades de estos tres barrios de Barcelona. Inicia su funcionamiento el 1976 a partir del Congreso de Cultura Catalana y oficialmente se constituye el 1984 como federación para fomenta el tejido asociativo y favorecer la participación y dinamización ciudadanas.
El Secretariado es una plataforma para impulsar actividades y proyectos comunes entre las asociaciones profundizando en los procesos de participación ciudadana a través de un trabajo en red, de coordinación y canalización de las propuestas del tejido asociativo. Para profundizar en esta tarea, el año 2008, el Secretariado elaboró su Plan de participación. Entre marzo y noviembre del 2008 se llevo a cabo la fase de diagnosis, un proceso que ha servido para hacer un análisis cuidadoso de la participación en la federación.
Los objetivos de la fase de diagnosis sobre el Secretariado fueron básicamente:
*Fomentar un debate profundo entorno a la participación en la federación.
*Diagnosticar los mecanismos actuales de participación, cuales son y cómo se valoran.
Para conseguir esta radiografía del estado de la participación al Secretariado se han efectuado diversas acciones: análisis de documentación, entrevistas individuales, talleres de participación y cuestionario digital.
Una comisión de seguimiento ha hecho una avaluación continua del plano, mientras que una comisión operativa ha velado para la puesta en práctica de las acciones. Han estado los mismos colectivos y personas que configuran el Secretariado los que han participado activamente en esta diagnosis inicial, con el objetivo de fortalecer la democracia interna y la relación con los diversos agentes implicados.
Este plano ha supuesto una oportunidad para generar nuevas dinámicas internas y externas. Los resultados del análisis concluyen que el Secretario tiene tres funciones básicas: como coordinadora de entidades, gestora de espacios públicos y referentes ideológicos.
El Secretariado como coordinador de entidades facilita la creación de vínculos entre entidades impulsando actividades y proyectos compartidos, el traspaso de información y la dinamización de espacios de trabajo ínter asociativos son: la asamblea, la comisión ejecutiva, las reuniones de coordinación de entidades y las relaciones informales. Las conclusiones finales del análisis de funcionamiento son: a grandes rasgos, que en los últimos años se han desdibujado el papel como a coordinadora de entidades, especialmente entre las entidades recientemente incorporadas. El Secretario es valorado por las entidades sobretodo por los servicios que ofrece (alquiler de espacios para actividades, etc.). Por otra parte, el estudio ha observado que existe un significativo desconocimiento sobre la labor de coordinación del Secretariado. Finalmente, aunque no es una demanda mayoritaria, la diagnosis ha puesto de manifiesto que existe una voluntad general de desarrollar unos valores comunes, mas allá de las actividades concretas.
El Secretariado, como gestor de los centros cívicos Cocheras de Sants y Casinete de Hostafrancs, ofrece a las entidades asociativas el uso de espacios y la participación directa en la programación de actividades y proyectos. Las estructuras de participación identificados para llevar a cabo la gestión son: dos órganos de gobierno – Consejo Centros i Comisión de Gobierno- y después una Mesa Técnica de Dirección. Las valoraciones de la diagnosis son que ha menguado la colaboración de las asociaciones para la realización de actividades conjuntas, si bien existe un personal técnico dedicado a esta tarea que puede invertir la situación. Por otra parte pero, en parte, es debido a la falta de experiencia de las asociaciones adheridas en con gestión de equipamientos y servicios. Para solucionar este déficit se tendría de incidir en la elaboración de planos de comunicación integrales.
La última función clave del Secretariado es la de referente ideológico. El Secretariado, durante décadas, ha establecido una red de relaciones con el territorio, la administración y otras organizaciones. En este sentido es una herramienta de actuación política al barrio, de defensa del tejido asociativo y de promoción de la democracia participativa. Al mismo tiempo, la administración reconoce el Secretariado como un agente interlocutor y referente del territorio.

cuadro_finalEl análisis sobre el Secretariado de Sants, Hostafrancs y la Bordeta poco descrita en este articulo, nos sirve para reconocer cuales pueden ser las faltas comunes de la asociacionismo de hoy en día. Todo y que las experiencias concretas de cada asociación son diferentes, es común en el mundo asociativo la necesidad de planes de comunicación, que permiten a las entidades explicar cuales son sus objetivos, sus líneas de trabajo y las oportunidades reales de participación de las asociaciones.
Agradecemos al Secretariado la colaboración que nos ha permitido explicar las conclusiones de su plan de participación, como ejemplo de actualización de una entidad referente al asociacionismo barcelonés y catalán.
No tenemos ninguna duda que el asociacionismo es aquel espacio de realización donde, todo y las dificultades, todavía hoy se dicen estos versos de Miquel i Pol:
I en acabat, que cadascú es vesteixi
com bonament li plagui, i via fora!,
que tot està per fer i tot és possible.

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